Aplicar el perfume parece un gesto sencillo, pero tiene su ciencia. Para lograr que su fragancia favorita le acompañe durante todo el día y deje una estela memorable, el secreto está en los puntos de pulso. Estas son las zonas donde los vasos sanguíneos están más cerca de la piel y el calor corporal es mayor:
El calor de estas áreas ayuda a que las notas del perfume se evaporen de forma lenta y constante. ¿Un último consejo de experto? Jamás frote las muñecas tras aplicarlo, ya que romperá las moléculas del aroma y alterará su evolución.
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